Mala compañía


Como todas las noches, pongo mi rostro frente al monitor y dejo que los dedos se suelten. El reproductor echa a andar una balada y ella, como si la hubiera llamado con el recuerdo, se para detras de mi rodeandome con sus frios brazos. Es un amor no correspondido, pero no se, no se como hacer para culminar esta especie de prueba de supervivencia que tengo compartiendo mi vida con ella. El cafe humea y yo sigo aca, pensando como hacer, como resolver este laberinto, esta guerra civil entre mi presente desolador y mis esperanzas de ser feliz, realmente feliz. Justo en este momento el reproductor de mi pc emite una frase seductora, que ansio poder decirla a mi compañera, a la que pretende ser mi eterna compañera. "If you have to go don't say goodbye, if you have to go don't you cry" (si te tienes que ir no digas adios, si te tienes que ir no llores) reza una parte de la cancion, y ella y yo nos miramos, fijamente, como si fueramos espejos y fueramos uno el reflejo del otro. En el fondo, se que se siente como si nadie quisiera estar con ella, lo percibo en sus ojos. Y no esta muy lejos de la verdad, aunque mi error -o no- fue en algun momento haberla reivindicado, haber permitido a mi mente -entre cerveza y cerveza- que no tendria a nadie mejor, e incluso, que ella era mi justa medida, mi media naranja. La tomé en mis brazos y le dedique el gesto que, punto de vista mio, considero el mas romantico y amoroso del mundo : me abri. Deje que entrara a mi vida. Que tomara lugar en mi casa, en mi cama. Que pase los frescos amaneceres de verano con su cabeza apoyada en mi pecho, mientras tomaba sus pelos y jugaba con ellos como si fueran petalos de flores. Los inviernos, cenando juntos, teniendola como testigo de las cenas junto a mi padre y las ya clasicas charlas que tengo con mi progenitor.
Ese permiso que le concedi es lo que, lentamente, me esta devorando, está absorbiendo mi energia vital. Siento que cada noche que comparto con ella es una muerte, cada noche es una baldosa en el camino que hizo desaparecer al rabino en Auschwitz. Y voy yo tambien, resignado como el rabino, a sabiendas que nada grande se puede esperar salvo el final, el grande y unico final, el que hace iguales a todos los seres humanos. En unos minutos, yo ire ganandome mi baldosa, y me ire a dormir, porque está esperandome en la cama. Como todas las noches, ella, la soledad, me esta esperando en la cama, para hacer de mis sueños pesadillas...

Comentarios

  1. ... q susto.....pensé x un momento q "soledad" se había personificado.., pero conmigo no es tan mala , eh?....hay q saber tratarla..

    besos
    muy buen post.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Reformas

Trampas

Jugadas arriesgadas (y otras no tanto...)