Circulo vicioso


Estoy encerrado en una pieza de dos por dos, y hace frió. Está todo herméticamente cerrado, no puedo salir. Me entra la desesperación y quiero salir, golpeo las paredes, busco alguna parte en falso de la pared, pero no tengo suerte. De repente, surge un misterioso cañito, del cual empieza a salir agua caliente. Me quemo, siento el ardor en los pies, y lentamente sube el nivel, del agua y del ardor. Veo que no hay salida, e intento disimular mi ardor pensando en mis seres queridos, en aquellos que el libreto dice que fueron parte de mi felicidad pasada, ahora, cuando se que mis minutos son contados, que estoy en mis últimos instantes. El agua hirviendo ya me sobrepasó las rodillas e intento paliar el dolor recordando por ejemplo, a mis padres. Y no puedo ya recordarlos cuando estaban juntos, hace ya mucho tiempo; los veo por separado. Veo a mi padre, desvariando fruto de la pobreza, de la desesperación que representa para un egocéntrico descubrir que no tiene lugar en este mundo, llegando al punto de tocar la senilidad apenas sobrepasada la quinta década de su vida. Veo a mi madre, una mujer que toda la vida luchó por sus derechos, una mujer a la que admiré desde mi tierna infancia, desde que empecé a articular mis pensamientos...perdiendo el tiempo leyendo pasajes de la Biblia y cantando cancioncitas épicas que no llevan a nada, mas que ensalzar a la Iglesia Católica; pasó pues, de emular el modelo de Marx a emular el modelo de este papa, el antiguo soldadito de las Juventudes nazis. Al recordar esto de mis padres empezó a quemarme algo más que el agua, y la desesperación me entró más aun.

La desolación, el dolor y la claustrofobia empezaron a corroer mi cuerpo, hasta que opté por recordar a ese sentimiento hermoso que da a las personas el brillo necesario como para opacar el sol. Traje a mi memoria al amor. La recordé a ella. ¡Mi único amor...dios mío! Que lindo, al principio parecía que no estuviera encerrado, la recordaba sonriendo, a mi lado, en esos lugares que convertimos en "monumento histórico de la pareja". Hasta que...recordé que a lo ultimo, me recagó, tan solo fui un arma para combatir la soledad, y cuando ya había cumplido la función...me apuñó por la espalda, fui engañado y no tengo mas imágenes de ellas que cuando las vi., realmente felices, realmente enamoradas, con su pareja de los brazos. Lo peor aun no había pasado por mi memoria: en este largo camino entre el fin del amor y este mar de angustias, fui preso por el dolor. No hay ser humano mas destructivo que el que está dolido, y yo no fui excepción. Gente con buenísimas intenciones vino dispuesta a socorrerme y lo único que hice fue despedazarlas, las ahogué con el agua de mi propio océano, el océano de dolor. Y acá estoy yo ahora, con los ojos empapados, en una pieza de dos de dos, desbordado por agua caliente, pero de algo sirvieron estas memorias. El agua ya no me quema. Ya estoy completado tapado. No puedo respirar, me ahogo, pero no me importa. Cuando cierre los ojos nada mas importará, porque quizás en ese mundo irreal que son los sueños, encuentre la solución, y para mañana, cuando la habitación vuelva a inundarse, yo estaré al igual que al principio, lleno de energías peleando por salir y pasarme a un estanque menos tortuoso que este en el que, desde hace mucho tiempo, me tocó nadar.
PD : cualquier diferencia con la realidad es pura casualidad

Comentarios

  1. Pa, me dejaste sin palabras, excelente texto, de verdad.
    No sé qué más decir...

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